jueves, 17 de mayo de 2012

El sector agropecuario en la economía dominicana

El sector agropecuario siempre ha sido uno de los principales motores y pilares de la economía dominicana, contribuyendo al desarrollo del país a través de la generación de empleos y divisas, además de los propios productos agroalimentarios para el consumo de la sociedad. En los últimos años (a partir de los noventa), no obstante, la República Dominicana ha ido pasando gradualmente de ser una economía basada en la agricultura a una economía de servicios, entre los que se destacan principalmente el turismo y las telecomunicaciones.
El sector agropecuario en sí mismo ha experimentado una dinámica de transición, dando respuesta a las condiciones internas y externas de naturaleza coyuntural y estructural, y adaptándose paulatinamente a los retos y desafíos de la globalización. Algunos de los retos que históricamente han persistido en el sector agropecuario y que impiden su desarrollo a todo potencial, son el limitado apoyo a la reposición y a la expansión de la capacidad productiva de los agricultores dominicanos, incluyendo el escaso apoyo mediante oportunidades de crédito a los productores (las alternativas de financiamiento son limitadas y costosas). Igualmente, hay otros factores que también afectan el mayor crecimiento y aumento de la competitividad del sector, tales como: la insuficiente capacitación y formación técnica de los productores; modelos de gestión empresarial poco efectivos; persistencia de altos niveles de intermediación comercial; poca infraestructura rural; poca inversión en investigación y desarrollo; inadecuados niveles de calidad en la producción, empaque y comercialización de los productos; falta de cumplimiento de estándares internacionales en normas sanitarias y de salubridad; y además, poca innovación en todos los procesos de la cadena productiva agropecuaria, salvo casos excepcionales. Asimismo, existe en el país una alta fragmentación de las fincas, y un legado histórico de procesos de reformas no llevadas a cabo en su totalidad, lo que arrastra algunos obstáculos para la inserción del sector agropecuario dominicano en los mercados internacionales exitosamente. En lo concerniente a las exportaciones agropecuarias, hay que señalar que las exportaciones tradicionales decrecieron o se mantuvieron estancadas en la última década, mientras que las exportaciones agropecuarias no tradicionales y agroindustriales han mantenido un ritmo sostenido de crecimiento. Esto es evidencia, entre otras cosas, de la exploración reciente de nuevos nichos de mercado en el sector, así como la incorporación de nuevas tecnologías y formas de producción (productos orgánicos, producción en invernaderos, entre otros). A pesar de los desafíos que aun se presentan en el sector agropecuario para lograr un desempeño competitivo, se han logrado avances significativos con programas que fomentan la innovación en la producción agropecuaria, como los invernaderos, y las iniciativas de asociatividad, tales como los clusters o conjuntos productivos, que representan un nuevo modelo de desarrollo local.